La NASA ha advertido sobre cinco asteroides que se aproximarán a la Tierra esta semana, al tiempo que un grupo de científicos ha propuesto una nueva estrategia para lidiar con este tipo de amenazas en caso de acercamientos peligrosos.

Con tamaños que varían desde el de un autobús hasta el de un edificio residencial, tres de estas rocas fueron detectadas en los últimos dos meses. Afortunadamente, lo más cercano que va a pasar una de ellas es a 1,2 millones de millas (1,9 millones de km), o cinco veces la distancia entre la Tierra y la Luna.

Sin embargo, los objetos de un tamaño mayor a 150 metros que se observan dentro de 4,6 millones de millas (7,5 millones de km, o 19,5 veces la distancia entra la Tierra y la Luna) son considerados potencialmente peligrosos. Así que uno de los asteroides de esta semana encaja en esa categoría, por medir 580 pies (177 metros) y pasar a 2,33 millones de millas (3,75 millones de km) de la Tierra el 24 de junio.

Mientras tanto, un grupo de investigadores de la ‘Universidad de Florida Central’ ha propuesto un método para evitar que la humanidad siga el camino de los dinosaurios. Su concepto supone atar un asteroide peligroso a otra roca cercana mediante un cable especial para desplazar su centro gravitacional y, por consecuencia, alterar su órbita hacia fuera de la colisión con la Tierra.

Usando el asteroide Bennu como objeto de estudios, el equipo realizó varias simulaciones computarizadas para calcular la dinámica de tal sistema en diversas condiciones iniciales, y concluyó que podría servir de método viable de defensa planetaria. Sin embargo, los investigadores indican la necesidad de detección y acción temprana en este método, igual que en otros ya considerados pero todavía no aplicados, entre ellos, el uso de una carga nuclear para fragmentar el asteroide o de un cohete como ariete para desviar el objeto espacial.