Las ONU publicó un informe en el que asegura que, aunque se tomen medidas urgentes, ya no se podrán evitar los efectos del calentamiento global en el Ártico, que sufrirá un aumento de la temperatura de 3 grados para 2050.

El estudio titulado ‘Vínculos Globales. Una mirada gráfica al cambio en el Ártico’ agrega que para 2080 el incremento de la temperatura podría ser de 5 a 9 grados, sin importar que se avance en la reducción de gases de efecto invernadero dispuesta en el Acuerdo de París.

Esta situación no afectará solamente al Ártico, ya que como afirmó Joyce Msuya, directora ejecutiva interina de ONU Medio Ambiente, “lo que ocurre en el Ártico no se queda en el Ártico”. “Tenemos el conocimiento científico, ahora necesitamos una acción climática urgente para alejarnos de los puntos de inflexión que podrían llevarnos a escenarios peores de los que imaginábamos originalmente”, expresó.

Frente a este panorama, el informe de los especialistas de la ONU también detalla que desde 1979 el hielo marino del Ártico habría disminuido un 40 % y señala que, de continuar con la tasa actual de emisiones de dióxido de carbono, el hielo terminará de desaparecer en la década de 2030, con el consiguiente aumento del nivel del mar.

“Necesitamos hacer recortes sustanciales a corto plazo de las emisiones de gases de efecto invernadero, el carbono negro y los llamados contaminantes climáticos de vida corta en todo el mundo”, advirtió Kimmo Tiilikainen, ministro de Medio Ambiente, Energía y Vivienda de Finlandia.

La reducción del permafrost del Ártico —es decir, la capa del suelo que está permanentemente congelada— representa otra amenaza, ya que contiene 1.672 millones de toneladas métricas de carbono. Por lo tanto, al reducirse en un 45 %, como se pronostica, contribuirá al incremento de las emisiones de dióxido de carbono y metano, lo que derivará en un mayor deshielo y más emisiones, un efecto que se denomina ‘retroalimentación positiva’.

Ese deshielo afectará para 2050 a cuatro millones de personas y a alrededor de 70 % de la infraestructura ártica.

Otro impacto de este proceso es el aumento de la acidificación de los océanos y su efecto sobre la vida marina, ya que, cuanto más ácida es el agua, mayor es la energía que necesitan los erizos, corales, moluscos y plancton para construir sus conchas y esqueletos.

Frente a este panorama, el informe concluyó que, incluso suponiendo que las emisiones globales cesaran hoy, la situación seguiría siendo crítica, ya que se vaticina que la temperatura invernal del Ártico continuará aumentando y que para 2100 será entre 4 y 5 grados más alta que a finales del siglo XX.