El año pasado, la estrella supergigante roja Betelgeuse empezó a experimentar una caída de brillo sin precedentes. La causa aún no ha sido determinada, pero un nuevo estudio, disponible en ‘The Astrophysical Journal Letters’, sugiere que las manchas gigantes de la estrella, ubicada a unos 650 años luz de la Tierra, fueron las culpables de esa dramática caída en su luminosidad. Entre octubre de 2019 y abril de 2020, los científicos observaron una disminución de hasta un 40 % en el brillo normal de la estrella. Estudios anteriores explicaron que la atenuación se debía a una nube de polvo que Betelgeuse ‘estornudó’ y que oscureció durante un tiempo la luz de la estrella. No obstante, las nuevas observaciones ofrecen otra explicación de los hechos.

“Hacia el final de sus vidas, las estrellas se convierten en gigantes rojas. A medida que se agota el suministro de combustible, los procesos cambian, con lo cual las estrellas liberan energía. Como resultado, se hinchan, se vuelven inestables y palpitan en períodos de cientos o incluso miles de días, algo que nosotros vemos como una fluctuación en el brillo”, indicó en un comunicado la autora principal del estudio, Thavisha Dharmawardena, del ‘Instituto Max Planck de Astronomía’, en Alemania.

Los investigadores usaron datos nuevos y de archivo recopilados por el Experimento Atacama Pathfinder (APEX) y el telescopio James Clerk Maxwell (JCMT), que miden la radiación en longitudes de onda submilimétricas. “Lo que nos sorprendió fue que Betelgeuse se volvió un 20 % más oscura incluso en el rango de ondas submilimétricas”, dijo Steve Mairs, coautor del estudio.

Los investigadores concluyeron que este comportamiento no puede explicarse por la presencia de polvo, sino que es más probable que se trate de “una distribución asimétrica de la temperatura”, ya que la luminosidad de una estrella depende de su diámetro y especialmente de la temperatura de su superficie. Así, según los científicos, el oscurecimiento medido en la luz visible y las ondas submilimétricas puede ser evidencia de una reducción en la temperatura media de la superficie de Betelgeuse, 20 veces más masiva que el Sol y aproximadamente 1.000 veces más grande. Los datos obtenidos apuntan a la presencia en Betelgeuse de enormes manchas que cubren entre el 50 % y el 70 % de su superficie visible.

“Las imágenes de alta resolución de Betelgeuse de diciembre de 2019 muestran áreas de brillo variable. Junto con nuestro resultado, esta es una clara indicación de enormes manchas estelares que cubren entre el 50 % y el 70 % de la superficie visible y que tienen una temperatura más baja que la fotosfera más brillante”, explicó el coautor del estudio Peter Scicluna, del Observatorio Europeo Austral (ESO). Según Dharmawardena, las observaciones de los próximos años podrán aclarar si “la fuerte disminución en el brillo de Betelgeuse está relacionada con un ciclo de las manchas”. Por ejemplo, las manchas en nuestro Sol también tienen ciclos, intensificándose durante una fase de actividad intensa que ocurre cada 11 años. No obstante, hasta ahora se desconoce cómo funcionan las manchas en otras estrellas, especialmente en estrellas tan evolucionadas como Betelgeuse.