Los astrónomos observaron por primera vez la estrella de Tabby, también conocida como KIC 8462852, en la década de 1890. Pero en 2015, Tabetha Boyajian, astrofísica de la Universidad Estatal de Luisiana (EE.UU.), descubrió algo inusual: parpadea y se desvanece durante unos días, antes de volver a su brillo habitual en un patrón completamente impredecible.

Las observaciones de Boyajian mostraron que a veces el brillo de la estrella se reducía solo un poco, pero otras veces caía hasta un 22 %. Investigaciones posteriores de otro equipo de científicos revelaron que el brillo general del astro, que se encuentra a más de 1.000 años luz de la Tierra, en la constelación Cygnus, también disminuía con el tiempo.

El oscurecimiento irregular de KIC 8462852, que solo se ha visto en muy pocas estrellas, ha sido objeto de un intenso debate entre los científicos. Entre las numerosas posibles explicaciones figuraban enjambres de cometas, fragmentos de planetas destruidos, nubes de polvo o incluso una ‘megaestructura alienígena’ que abarca la estrella para drenar sus recursos.

Ninguna de estas versiones explica definitivamente el comportamiento inusual de Tabby. Ahora los astrónomos de la Universidad de Columbia (EE.UU.) tienen una nueva teoría, un poco más realista. Su estudio fue publicado en la revista ‘Monthly Notices of the Royal Astronomical Society’.

Según los investigadores, la estrella pudo haber capturado una luna que orbitaba uno de los planetas de su sistema. Después de que este exoplaneta fuera destruido, la ‘exoluna’ podría haber acabado en una nueva órbita alrededor de la estrella.

Ahora más cerca del astro, la helada y polvorienta exoluna habría comenzado a recibir más radiación de lo habitual, lo que estaría derritiendo sus capas externas. Esas capas serían arrojadas al espacio, dejando un rastro tras ellas como un cometa. Finalmente, los fragmentos más grandes y los más pequeños podrían haber formado un anillo alrededor de la estrella que bloquearía la luz a intervalos esporádicos y a diferentes profundidades.

“La exoluna es como un cometa de hielo que se evapora y arroja estas rocas al espacio”, explica Brian Metzger, investigador principal del estudio. “Finalmente, la exoluna se evaporará por completo, pero tardará millones de años en derretirse y ser consumida por la estrella”.