Hace unos 466 millones de años, la Tierra experimentó una era de hielo inusual y de corta duración. La caída de la temperatura congeló las aguas y la glaciación cubrió gran parte del planeta, lo que provocó que el nivel del mar cayera.

Ese período creó las bases para uno de los cambios más importantes en la historia del planeta: la biodiversidad. Antes del enfriamiento, la mayoría de las especies habitaban en los océanos. Después ocurrió un ‘explosión’ en la biodiversidad y los animales invertebrados tuvieron que evolucionar para aprovechar al máximo las regiones más frías, recién formadas en el mundo.

Aunque el proceso en sí era ya conocido por los especialistas, no se sabía qué fue lo que desencadenó ese cambio de temperatura. Ahora un grupo de investigadores de la Universidad de Lund (Suecia) descubrió que ese periodo coincidió con el estallido de un asteroide de 150 kilómetros de diámetro entre las órbitas de Marte y Júpiter, donde aún hoy corre un amplio cinturón de cuerpos rocosos.

La desfragmentación de tal cuerpo celeste habría sido causada por una colisión con otro similar o un cometa. Tras ese impacto, enormes cantidades de polvo se habrían extendido a través del sistema solar, al punto de impedir que parte de la luz del Sol llegara hasta la Tierra. Ese efecto de ‘bloqueo’ habría inducido temperaturas más frías.

La gran diversificación que se dio entonces entre los invertebrados, de la que surgieron las algas verdes, los peces primitivos, los cefalópodos y los corales, fue una adaptación al nuevo clima, según según se desprende del estudio publicado en la revista ‘Science Advances’.