Las grasas o lípidos son nutrientes que contienen los alimentos y que son empleados por el cuerpo para construir membranas celulares, tejido nervioso y hormonas. También se utiliza como combustible. Sin embargo, comer demasiadas frituras es dañino para la salud, informa ‘Fundación Bengoa’.

Cabe destacar que la grasa que se ingiere y no se quema en forma de energía, ni se utiliza para construir los elementos básicos del cuerpo se almacena en forma de células adiposas. Así el organismo se anticipa y previene aquellos momentos en que el alimento podría escasear.

Así mismo, un consumo excesivo de grasas en la alimentación se ha relacionado con el aumento del riesgo de obesidad, especialmente con adiposidad abdominal, que es determinante de la resistencia a la insulina y representa el factor de riesgo más importante para diabetes tipo 2, síndrome metabólico, riesgo elevado de enfermedad cardiovascular y muerte prematura.

Las grasas:

Aportan calorías y ácidos grasos esenciales.

Ayudan a absorber las vitaminas A, D, E y K, y sustancias con actividad antioxidante como los carotenoides.

Son necesarias para mantener la piel y el cabello saludables, y la temperatura del cuerpo.

Juegan un papel fundamental en el transporte, mejoramiento, liberación del sabor y en el desarrollo de una textura particular que gusta mucho, cuando los alimentos se fríen.

No obstante, las preparaciones fritas deben solo formar parte del menú ocasionalmente debido a que aumentan las grasas en la sangre y, en consecuencia, nos hace más propensos a sufrir enfermedades cardiovasculares, sobrepeso y obesidad. Ademas, las altas temperaturas pueden destruir algunas de las vitaminas y minerales de los alimentos, y recientes estudios sugieren el aumento de posibilidades de padecer de cáncer de colon y de seno.