Por ser una verdura con un alto contenido en agua, el apio requiere de tierra fértil y rica en humedad. Esto puede explicar por qué el origen de la planta se ha trazado a Suecia, al sur de Algeria, Egipto y Asia y hacia las Montañas del Cáucaso en la India. Una gran región en Punjab se dedica a la producción de semillas de apio para exportar a Europa, en donde se usa como condimento.

La cantidad de vitaminas y minerales que ofrece: 9 % del Valor Diario Recomendado (VDR) en vitamina A y folato, 8 % de potasio, y entre 2 – 5 % en manganeso, cobre, fósforo, magnesio y calcio en la categoría de los minerales.

En vitaminas: vitamina C, ácido pantoténico, vitamina B6, niacina y riboflavina. Vitamina K juega el rol más dramático – 37 % del valor diario por taza.

El apio es una fuente rica en flavonoides como zeaxantina, luteína, y betacarotenos, los cuales estudios han demostrado que reducen inflamación así como el riesgo de enfermedades del corazón, levanta al sistema inmunológico e inhibe el crecimiento de células anormales causantes de cáncer.

Antioxidantes en el apio incluyen dihidrostilbenoides fenólicos, como el lunularino, y furanocoumarinos como bergapteno y psoraleno. Los flavonoles quercetina y kaempferole también están presentes.

El compuesto 3-n-butyl phthalide, que le da al apio su esencia de tierra fresca, puede jugar una parte en reducir el colesterol y la presión sanguínea al relajar los músculos de los vasos sanguíneos. Cumarinos ayudan a adelgazar la sangre, y el ácido linoléico es un omega-6 ácido graso. Lo que todos estos compuestos y otros hacen para el cuerpo es bastante impresionante, informa ‘Alimentos Saludables’.

Comer apio da la sensación de saciedad, por lo que es un sustituto excelente para la comida chatarra como dulces y grasas, lo que sin duda ayudará a acelerar el proceso de bajar de peso.