A pesar de que hay estudios científicos que aseguran el valor nutricional de las pizzas, los riesgos para la salud de consumirla seguido, son muchas. La harina refinada de la base tiene muchos carbohidratos que evitan que el sistema digestivo absorba los nutrientes básicos para el pelo, informa el portal ‘OK Chicas’.

Aumenta los niveles de triglicéridos en la sangre; el exceso de esta grasa potencia el riesgo de enfermedades en las arterias coronarias, las cuales suministran sangre al corazón y, como resultado, se puede presentar insuficiencia cardíaca y arritmias. Este alimento te proporciona un gran cantidad de energía que si no se gasta durante la jornada cotidiana se convierte en grasas que te hacen aumentan de peso y cuyo consumo excesivo puede desembocar en obesidad.

Con altos niveles de grasas saturadas y sal, la pizza complica el trabajo del sistema digestivo, lo que causa que se esfuerce en exceso y demore en recuperarse; esto puede generar estreñimiento crónico. Entre más refinada esté la harina, las vitaminas, los minerales y otros beneficios que aporta antes de ser procesada desaparecen; esto se hace para que el producto pueda mantenerse mayor tiempo en los estantes de los supermercados.

El exceso en el consumo de la pizza aumenta los niveles de glucosa en la sangre, lo que puede desencadenar la diabetes. Según el Consejo para la Defensa de Recursos Naturales (NRDC), las cajas contienen químicos para evitar que la grasa de la pizza la maltrate. Estos químicos se mezclan con el alimento y pueden generar problemas de salud.