Por-Bazhyn es una fortaleza bien conservada ubicada en una pequeña isla del lago siberiano Tere-Jol, una de las zonas más inaccesibles de la república rusa de Tuvá, fronteriza con Mongolia, que ha estado sorprendiendo a los investigadores hasta ahora, especialmente, porque la construcción no llegó nunca a ser utilizada.

Sus ruinas fueron estudiadas por primera vez en 1891 por el geógrafo y etnógrafo ruso Dmitri Klements. Entre los años 1950 y 1960, el arqueólogo Sevian Weinstein realizó las primeras excavaciones en la zona y concluyó que la fortaleza fue construida durante el tercer Kaganato uigur en el siglo VIII. Sin embargo, en aquel momento no se pudo determinar la fecha exacta de su edificación ni tampoco cuál era su función. Finalmente, un equipo internacional de investigadores logró fechar con exactitud la fortaleza de Por-Bazhyn, comunicó la pasada semana la ‘Sociedad Geográfica Rusa’.

Tras datar la fecha del inicio de su construcción en verano del 777 y estudiar su contexto histórico, los expertos lograron explicar por qué la fortaleza no se llegó a utilizar. En la década de 770, el Imperio uigur dominante en la zona vivió una reforma religiosa impulsada por su gobernante: la adopción del maniqueísmo. El intento de reforma acabó en 779, cuando se produjo un golpe antimaniqueísta durante el cual el líder fue asesinado. En este contexto, los arqueólogos llegaron a la conclusión de que Por-Bazhyn no tenía un propósito defensivo, como se pensaba anteriormente, sino de culto: era un monasterio maniqueísta.

“Si el monasterio se construyó en vísperas del golpe, entonces los gobernantes anteriores simplemente no tuvieron tiempo para usarlo, y para el nuevo ya no era necesario”, expuso Andréi Panin, subdirector del Instituto de Geografía de la Academia de Ciencias de Rusia. “Esto explica el misterio principal de Por-Bazhyn: la falta de evidencias de su uso”, agregó. El nuevo hallazgo desmonta asimismo una teoría romántica que apuntaba que la fortaleza era un palacio real de verano construido para una princesa china. “Posiblemente la esposa o prometida” del gobernador Byogyu-Kagan, “pero algo le sucedió en el camino y nunca llegó al lugar, que fue totalmente abandonado al cabo de 30 o 40 años”, sostenía anteriormente Demír Tulush, del Instituto de Humanidades e Investigación Social y Económica de la república de Tuvá.