Los componentes de los envases de plástico y metal pueden causar desde obesidad a problemas cardíacos. Lo más recomendable es guardar la comida en recipientes de vidrio o papel, informa el portal ‘Mejor con Salud’.

Muchos alimentos del mercado están envasados en latas, lo que se considera totalmente normal y no parece entrañar peligros. Sin embargo, varias investigaciones indican que el material con que se fabrican las latas puede generar un compuesto tóxico que perjudicaría nuestra salud. Te contamos cuáles son los peligros de comer enlatados.

Las latas tienen un recubrimiento especial hecho con resinas de bisfenol A. No importa que recuerdes este nombre, lo que si debes saber es que se acumula en el cuerpo y sus efectos no son para nada buenos.

Un estudio hecho en la Universidad de Harvard reveló que las personas que consumieron sopas enlatadas durante cinco días consecutivos tenían una gran cantidad de Bisfenol A en la orina. Se les volvieron a realizar análisis tras 5 días sin consumirlas y no se detectó dicha sustancia.

El bisfenol A (BPA, por sus siglas en inglés) resulta de gran interés para muchos científicos. Una publicación del Journal of the Medical Association indica que este compuesto se usa para producir plásticos, resinas y latas. En estudio publicado en EE. UU. confirmó la presencia de altos niveles de BPA en bebés y niños.

Se sabe, por ejemplo, que el BPA es un disruptor endocrino, es decir, que puede alterar el funcionamiento del sistema hormonal. Se lo vincula a la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y la obesidad.

Entonces, el problema no es tanto el contenido (aunque también hay que prestar atención a ello), sino al contacto que los alimentos tienen con el bisfenol A. Los científicos están haciendo lo posible para que deje de usarse BPA en las latas y no se comercialicen alimentos enlatados.

Además de en las latas, el BPA está presente en el plástico, incluso en los envases al vacío. Los únicos envoltorios o recipientes que “se salvan” son los de vidrio o papel (¿te has puesto a pensar cómo cambia el gusto de un alimento según dónde lo guardes?).

Los productos químicos sintéticos que se usan para embalar, almacenar y procesar los alimentos son enemigos silenciosos. Nadie sabe lo que está ingiriendo ni cómo puede afectar a su salud (o la de su familia). La mayoría de estos compuestos no son inertes, por lo que se pueden filtrar en la comida sin problemas.

Las personas que consumen muchos alimentos enlatados pueden verse afectadas por estas sustancias con más facilidad. Y vale la pena recordar que pueden causar obesidad, cambios hormonales, problemas cardíacos y diabetes.