La autopsia ha confirmado que Tallmadge Wakeman D’Elia, un residente del estado de Florida, de 38 años, ha fallecido como consecuencia de la explosión de un cigarrillo electrónico, reporta ‘New York Post’.

El 5 de mayo, bomberos hallaron el cuerpo calcinado del hombre en su vivienda en la ciudad de San Petersburgo, luego de que sus vecinos reportaran un incendio. D’Elia tenía quemaduras en el 80 por ciento de su cuerpo y graves lesiones en el cráneo y el cerebro, causadas por dos fragmentos del dispositivo, que penetraron en su cabeza.

El hombre había fumado un Smok-E Mountain no regulado antes de morir, señala el medio. La empresa fabricante de esos cigarrillos afirmó que sus dispositivos no explotan y que el problema probablemente provino de la batería o el atomizador.

Aunque ya hubo casi 200 casos registrados de explosiones de cigarrillos electrónicos en EE.UU. en los últimos años, la prensa local indica que se trata del primer caso conocido de muerte por esta causa.