El terremoto de 7,7 que el pasado 19 de septiembre sacudió el centro de México provocó una especie de tsunami en el desierto en Nevada, a 2.000 kilómetros del epicentro del sismo, donde las aguas de la cueva Devils Hole experimentaron una serie de olas nada habituales, informa el Servicio de Parques Nacionales de EE.UU.
El ‘seiche’ (el término usado para describir este tipo de olas) se originó cinco minutos después del comienzo del terremoto en México y en media hora las olas alcanzaron una altura de 1,2 metros.

Devils Hole es una cueva de piedra caliza parcialmente llena de agua en el Parque Nacional Valle de la Muerte. La cueva es profunda y presenta una flora y una fauna únicos, como por ejemplo los ciprinodóntidos, unos peces en peligro de extinción que para alimentarse dependen de unas algas que crecen en una plataforma poco profunda iluminada por el sol.

El ‘tsunami’ no mató a ningún pez, pero las olas eliminaron parte de las algas, creando un problema de alimentación a corto plazo. Sin embargo, Kevin Wilson, ecólogo acuático del Servicio de Parques Nacionales, aclaró que “los ciprinodóntidos han sobrevivido a varios de estos eventos en los últimos años”.

El terremoto de este lunes en México dejó dos muertos y 10 heridos, además de afectaciones en viviendas, edificios e infraestructura en Michoacán y Colima. El sismo coincidió con el aniversario de otros graves terremotos que tuvieron lugar en esa misma fecha en los años 1985 y 2017.