La sonda especial japonesa Hayabusa 2 lanzó el pasado 5 de abril una carga explosiva sobre el asteroide Ryugu, creando un cráter artificial en su superficie. El objetivo último era tomar muestras de su suelo con el fin de arrojar luz sobre el origen y la evolución del Sistema Solar y la materia en que se basa la vida.

A mediados de mayo, la nave de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) intentó soltar un marcador de objetivo en la zona del asteroide donde se asentaron gran parte de los escombros. Sin embargo, este primer intento de recoger muestras fracasó, informa el portal ‘CNet’.

Ahora la JAXA decidió intentarlo de nuevo. El 29 de mayo, la agencia volvió a configurar la Hayabusa 2 para que descendiera hacia Ryugu a un ritmo de 40 centímetros por segundo. La sonda necesitaba situarse a una distancia de 10 metros de su superficie para poder soltar el marcador de objetivo e iniciar la operación de recogida de muestras.

Durante este segundo intento, las cosas fueron más fáciles. Horas más tarde, la agencia japonesa tuiteó: “La nave espacial se elevó cerca de una altura de 10 metros. ¡Hay aplausos en la sala de control!”