Durante la madrugada de ayer, la sonda espacial Juno de la NASA, realizó el sobrevuelo más cercano de la luna de Júpiter, Europa, en más de 20 años, mientras la nave espacial se embarca en una misión para sondear profundamente en el hielo del satélite en busca de bolsas de agua líquida.

Europa, contiene un océano global debajo de su sólida corteza de hielo, lo que hace de esta luna, uno de los lugares más intrigantes del sistema solar para buscar vida extraterrestre, y una de las principales prioridades de los astrobiólogos. Aunque Juno no podrá revelar si la luna alberga vida extraterrestre, nos enseñará más sobre su corteza helada, como qué tan gruesa es, y si hay bolsas subterráneas de agua líquida que podrían llegar hasta la superficie.

Juno llegó a Júpiter en julio del 2016, y su misión se ha centrado en estudiar la atmósfera del gigante gaseoso, desde las alturas de sus nubes superiores, hasta las profundidades de las capas de nubes internas, a cientos de kilómetros de profundidad, así como aprender sobre el poderoso campo magnético del planeta, y su estructura interior hasta su núcleo.

“El trabajo de Juno en Europa se considera una “misión de exploración”, para la próxima misión Europa Clipper de la NASA. Pero todavía vamos a hacer mucha ciencia en Europa”. Scott Bolton, investigador principal de la misión Juno.

La clave de esa ciencia será el radiómetro de microondas o MWR de la sonda Juno. “Este es un nuevo tipo de instrumento que inventamos para ver debajo de las nubes de Júpiter. “Pero podemos aplicar el mismo instrumento a un satélite helado y ver por debajo del hielo”, añadió Bolton. El MWR opera a seis longitudes de onda, y puede detectar la emisión térmica desde debajo de la superficie helada. La profundidad a la que puede detectar dicha emisión, depende del nivel de impurezas en el hielo.