John Walker Lindh, estadounidense que fue capturado en 2001 en Afganistán combatiendo en las filas de los talibanes y condenado el año siguiente a 20 años de cárcel, fue puesto en libertad condicional este jueves, informa ‘The Washington Post’.

Fue excarcelado por buen comportamiento tres años antes de cumplir su sentencia a pesar de la resistencia de las autoridades. Incluso el presidente de EE.UU., Donald Trump, dijo este jueves que trató de mantener al “talibán estadounidense” entre rejas, pero no encontró ninguna manera legítima de hacerlo.

“Hace dos semanas, fui a los mejores abogados de nuestro país que trabajan para el gobierno. Dije:’¿Qué podemos hacer al respecto?’ […] Me dijo que, desde un punto de vista legal, no hay nada que se nos permita hacer. […] Si lo hubiera, lo haría al instante”, cita ‘The Hil’l las palabras pronunciadas por el mandatario.

No obstante, el inquilino de la Casa Blanca prometió vigilar al extalibán quien, en sus palabras, “no ha dejado sus proclamas de terror”.

Lindh, nacido en una familia católica en el norte de California, se convirtió al islam cuando tenía 16 años. Con el fin de estudiar la religión musulmana, partió a Yemen y después, en 2000, a Pakistán. El año siguiente, cruzó la frontera afgana para unirse a los talibanes, informó ‘NRP’.

Desde el verano de 2001 sirvió en una unidad de los talibanes en el noreste de Afganistán. Estaba en este país cuando un grupo de terroristas vinculados con el movimiento extremista cometió los ataques del 11 de septiembre que dejaron casi 3.000 muertos en las ciudades de Nueva York y Washington.

En noviembre, se rindió a la Alianza del Norte, socia de EE.UU. durante su invasión al país iniciada el 7 de octubre de 2001 como parte de la ‘Guerra contra el Terrorismo’.

Mientras estaba encarcelado, participó en la rebelión de los presos talibanes en la fortaleza de Qala-i-Jangi, que se prolongó desde el 25 de noviembre y el 1 de diciembre de 2001 y costó la vida del estadounidense Johny Spann, agente de la CIA.

Durante el proceso judicial que tuvo lugar en Alexadria (Virginia, EE.UU.) demostró que nunca había disparado a estadounidenses. No obstante, rompió la orden ejecutiva de 1999, que prohibía ayudar al movimiento islamista, y fue declarado culpable de felonía.

Según revela ‘The Atlantic’, mantiene simpatías con el fundamentalismo religioso y expresó su apoyo a las acciones del Estado Islámico (EI).