Internet y las redes sociales han logrado influir tanto en la sociedad que podrían ser responsables de la propagación de prácticas satánicas, sostiene el teólogo español Pedro Barrajón.

Estos nuevos medios de comunicación, dijo, pueden favorecer tanto esas prácticas como otros “ritos ocultistas”, que en el pasado eran más difíciles de difundir.

“Creo que estos medios pueden suponer más presencia del Evangelio de Dios, pero pueden también dar mayor cabida a Satanás. Depende de cómo los usemos”, afirmó Barrajón, según recogió la agencia Efe.

El teólogo español es uno de los asistentes del curso titulado “Exorcismo y Oración de Liberación”, que se lleva a cabo esta semana en Roma, Italia.

El curso, organizado por el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum –una institución dirigida por los Legionarios de Cristo–, ha motivado a centenares de curas, monjes y laicos, provenientes de 42 países, a reunirse para discutir casos de exorcismo presuntamente ocurridos en Brasil, Filipinas y Nigeria, según se lee en el programa.

“El exorcista es un evangelizador”
Salvatore Martínez, presidente nacional del movimiento Renovación en el Espíritu Santo, dijo durante su ponencia del lunes que “el exorcista de hoy es un evangelizador”.

“El exorcismo puede considerarse el cuidado pastoral de los oprimidos y prisioneros”, señaló.

“El mago, cuando es un verdadero mago y no un simple tramposo, actúa con la fuerza de Satanás. El exorcista actúa con la fuerza del nombre de Jesús y la intercesión de la Iglesia”, dijo en su intervención el padre Guido Mottinelli.

Del 6 al 11 de mayo, los especialistas debaten sobre el ministerio del exorcismo y la oración de liberación.

A principios de marzo, ante la creciente demanda de exorcismos en Italia, la Iglesia católica se vio obligada a celebrar una conferencia internacional para reclutar más exorcistas.

Según Fray Beningo Palilla, uno de los organizadores de la conferencia, cada año aparecen en Italia unos 500.000 casos que requieren exorcismo.

Por su parte, el papa Francisco ha recomendado a los sacerdotes recurrir al exorcismo cuando se enfrenten con confesiones perturbadoras.