Los tubos de lava subterráneos son un fenómeno muy interesante para la exploración tanto en la Tierra como en otros planetas. Por ejemplo, hay muchas pruebas de que este tipo de estructura existe en la Luna y en Marte, y posiblemente en cualquier otro lugar con actividad volcánica.

Se forman cuando la superficie de la lava que fluye se enfría y endurece, pero la lava de la capa inferior sigue fluyendo y puede permanecer caliente y drenarse, dejando una cueva de muchos kilómetros de largo. En la Tierra, el tubo de lava más largo y profundo que conocemos es la Cueva Kazamura en Hawái (EE.UU.), de 65,5 kilómetros de longitud.

Los tubos de lava son lugares únicos y pueden proporcionar un refugio para la vida, o evidencia de vida microbiana antigua, además de contener registros de actividad geológica, escribió el periodista científico Sid Perkins en un artículo titulado ‘Concepto básico: los tubos de lava pueden ser refugios para la antigua vida alienígena y futuros exploradores humanos’. El texto está publicado en ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’.

En el volcán marciano Alba Mons, la cámara del orbitador de la NASA Viking obtuvo una imagen de una forma tubular larga extruida sobre la superficie del flanco del volcán, algo que prácticamente sin duda es un tubo de lava. “Si Marte alguna vez albergó vida, podría haberse mudado a tales refugios a medida que el planeta evolucionó y las condiciones de la superficie se volvieron cada vez más duras. De hecho, algunos investigadores sugieren que la vida microbiana aún puede mantenerse en los paraísos subterráneos del Planeta Rojo”, escribió Perkins.