Recientemente, la NASA anunció que lanzará un enjambre de robots nadadores para encontrar vida extraterrestre en los océanos subterráneos de las lunas de Júpiter y Saturno.

De acuerdo con la agencia espacial, docenas de pequeños robots, del tamaño de un teléfono móvil y con forma de cuña, se liberarán en los océanos helados de Europa y Encelado en busca de muestras biológicas, que supondrían un antes y un después en la exploración espacial. Estos nadadores robóticos descenderán embalados en una estrecha sonda de fusión de hielo o criobot.

El proyecto liderado por el ingeniero mecánico especialista en robótica Ethan Schaler, y su equipo del Jet Propulsion Laboratory de la NASA, destacó el pequeño tamaño que tienen los micronadadores independientes (también llamados SWIM). La idea de los desarrolladores es que tengan unos 12 centímetros de largo y un volumen de entre 60 y 75 centímetros cúbicos. Estas dimensiones, menores a las de otros dispositivos de exploración oceánica, permitirán que los robots recojan gran cantidad de datos durante su largo viaje y dejen espacio para otros dispositivos más voluminosos que realicen mediciones estacionarias del océano.

“Con un enjambre de pequeños robots nadadores se puede explorar un volumen mucho mayor de agua oceánica y mejorar nuestras mediciones, al tener varios robots recogiendo datos en la misma zona”, aseguró Schaler. A través de la corteza helada de las lunas de Júpiter y Saturno, los robots tratarán de alcanzar el océano que se encuentra debajo mediante un criobot. El concepto de criobot de la NASA, llamado Probe using Radioisotopes for Icy Moons Exploration (PRIME), desplegará los diminutos robots en los océanos interiores, a kilómetros de distancia del módulo de aterrizaje que permanecerá en la superficie congelada.

Por su parte. Samuel Howell, miembro de la misión Europa Clipper, cuyo lanzamiento está previsto para el 2024, tiene como objetivo recopilar datos científicos detallados durante múltiples sobrevuelos con un amplio conjunto de instrumentos cuando llegue a la luna de Júpiter en 2030. Por este motivo, considera que su misión será capaz de explorar mucho más de lo que permitiría el criobot y los micronadadores que propone su ‘colega’ Schaler.