Las lunas de Júpiter Calisto, Europa y Ganímedes poseen océanos debajo de sus superficies congeladas, tan enormes y profundos, que cada una de ellas podría albergar mucha más vida marina que la existente en la Tierra, informó la revista ‘Scientific American’.

Los astrónomos creen que el calor generado por la gravedad que ejerce Júpiter en las lunas, permite que sus océanos de agua, probablemente salada, se mantengan líquidos. Pero una reciente investigación sugiere, que la gravedad producida entre ellas mismas, cuando están cerca unas de otras, genera enormes mareas en estos océanos, lo que ayudaría a mantener su movimiento y por lo tanto a las posibles formas de vida en su interior.

A medida que las lunas se mueven alrededor del planeta, producen un fuerte tirón gravitacional que genera tanto calor que estimula la descomposición algunos elementos radioactivos en los satélites y mantiene líquida el agua en su interior. Este fenómeno conocido como resonancias, puede incluso superar a la influencia del mismo Júpiter.

En la Tierra, el punto oceánico más profundo, ubicado en la Fosa de las Marianas, alcanza los 11 km. Pero en Calisto, Europa y Ganímedes, los océanos podrían alcazar cientos de km de profundidad. Y las resonancias lunares provocan mareas masivas en éstos vastos océanos, provocando la energía necesaria para la vida.